domingo, 12 de octubre de 2008

paralai - pauline en la playa



Doy
por mi auto compasión
una oración

Don
el que estés en mis recuerdos
que ahora mismo
ya son cientos

Y aquí estoy

Que me extirpen por favor
el sinsabor


que me tejan a ganchillo
uno a uno mis nudillos.

Y así estoy

Son
esas cosas que ahora son
de otro color

Son
el que marcan en los cielos
donde van los perros buenos

Doy
otra mano de almidón
al corazón

Que hoy
con tu ausencia se me agrieta
y al garete quien no entienda
que es amor

Que yo menguo este dolor
con devoción


que el quererte con locura
para mi es la mejor cura

4 comentarios:

Alex dijo...

De Pauline en la Playa (como me ocurre con La Buena Vida) me carga su estilo (tan estudiadamente naïf) y me atraen sus letras.

Sobro eso de que la mejor cura es amar C.S. Lewis tendría mucho que decir (No hay amor, no hay dolor).

laura dijo...

si te digo la verdad, a mi no me entusiasman las pauline, pero esta canción la descubrí de casualidad y me engancha...de la buena vida me enganchan dos, pero una vez estuve en un concierto suyo y casi me quedo dormida (uy, qué grave sacrilegio reconocer estas cosas y dejarlas por escrito, para que un día te puedan citar)

y si quieres escritores que acierten y de la peor manera, te recomiendo a carson mccullers, o flannery o'connor, porque si cs lewis hablaba de lo importante, estas dos le dan mil vueltas.

y así me va...

Alex dijo...

De hecho, uno de los mejores libros que he leído lo escribió Carson McCullers: "El corazón es un cazador solitario". Su primera novela si no recuerdo mal. La película es rareza digna de verse, con Alan Arkin como el tipo sordomudo y Sondra Locke (tormentosa ex del tío Clint) adolescente.

laura dijo...

el solo hecho de que hayas leído el corazón es un cazador solitario ya te da derecho pleno a mi amistad de por vida.

no son tantos, te lo digo yo.

y no, no he visto la película porque el libro me marcó tanto que no he podido intentar siquiera verlo desde otros puntos de vista.

por eso no lo comentaremos nunca, pero los dos sabremos que lo hemos leído.

qué trágica me pongo a veces.